Estamos ,ya, bien acostumbrados a encontrarnos con esta
palabrita, "cookie", cuando navegamos por internet. Yo, que apenas sé de estos
temas , considero esta palabra como parte de mi familia gramatical. Cuando busco
alguna información, el navegador me lleva a un lugar web, en ese lugar me
preguntan: ¿aceptas las cookies? Y ¿ qué
voy a decir si necesito esa información?
¡Sí, ACEPTO! .
Y así , visita tras visita, el ordenador va conociéndote,
porque vas dejando el rastro de lo que te interesa y tanto es así, que te vas
tropezando con cosas que realmente son lo tuyo y casi sin esfuerzo.
Bueno, no es un tropiezo, es que al haber navegado con asiduidad y haber
aceptado las cookies te estás forjando en internet una forma de ser. El ordenador
llega a conocerte y te ofrece aquello que buscas con una rapidez asombrosa.
Pues bien, hace pocos días después de un rato de oración meditada
surgió en mí el ¡EUREKA ¡ que diría tiempo atrás Arquímedes al sumergirse en la
bañera.
¡Claro¡, así es como
nosotros mismos vamos trazando libremente nuestro camino en la vida. Dios nos
concedió el LIBRE ALVEDRÍO, luego somos nosotros los que elegimos. Andamos un
trazo del camino y lo aceptamos con agrado, lo queremos hacer nuestro y esto pasa
a formar parte de nuestra memora viva, es decir, hemos aceptado las cookies. Ese
trazo de camino está conectado con muchos lugares psicológicos, emocionales y
espirituales en nuestra vida. También en lo informático ese trazo de navegación,
una vez aceptadas las cookies, llega a conectarse con los anteriores generando, así, una memoria de
los sitios visitados.
Estos datos agrupados llegan a configurar un perfil del
usuario y el conocimiento de las páginas visitadas permite a las
compañías dirigir su publicidad según las supuestas preferencias de quien navega.
Es decir si yo visito con asiduidad páginas de moda y acepto
las cookies, estos sitios web me facilitaran la búsqueda de forma asombrosa y
no sólo eso sino que me enviarán publicidad de moda, sin pedirla, para ayudarme
en mi tarea.
Porque, valga de ejemplo, habiendo optado por pasear por una
montaña, podremos encontrarnos con plantas, árboles, piedras, animales, algún río….
No encontraremos ahí zapatos de lujo, ni tiendas de ropa.
Pues, meditando, llegué a la conclusión de que cuando
queremos vivir en Dios, pasear por su espacio, pregustar sus promesas, si aceptamos
las cookies de Dios, vendrán a nuestra vida sólo cosas de Dios y aunque sea
cada una distinta, sabremos que son de Dios y sabremos aceptarlas así porque nosotros mismos hemos dibujado un
perfil propio que Dios reconoce y no cesará de enviarnos señales. Nosotros
sabremos interpretar estas señales porque en nuestra memoria de usuario de Dios
han quedado almacenadas las claves para dicha interpretación.
Es maravilloso todo sabe a Dios, todo rezuma a Dios, todo
huele a Dios. ¿ que tú no lo percibes?
¿pero lo quieres? !Sí¡…. Pues entonces…..acepta las cookies de Dios.
Sí, mi Dios Amor en
este año de LA MISERICORDIA AYUDANOS A
SABER ACEPTAR TUS COOKIES, SEÑOR… LAS COOKIES DE DIOS.
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