![]() |
| El establo está en mi interior |
|
|
Santa María,
Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén.¿Somos pecadores? ¿Cómo saber dónde está nuestro pecado? ¿Todos
tenemos el pecado dentro? ¿Podríamos entonces rezar?:
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los que
tenemos el pecado dentro, los que tenemos el YO PECADOR, Ahora y en la hora de
¿nuestra muerte?
¿Qué muerte
es a la que estamos llamados los cristianos?. La muerte en la cual tenemos que
trabajar para que, por fin, se produzca. No me refiero a la muerte de nuestro
cuerpo material que también llegará, cuando Dios lo estime oportuno, claro
está. Hay otra muerte en la cual cada uno tiene que tomar protagonismo, me
refiero a la muerte de nuestros yoes.
Ruega por
nosotros, danos la energía y la fuerza
en la hora de la muerte de nuestro pecado, en la hora de la muerte de
nuestro ego, de nuestro YO PECADOR.
En la muerte
del ego o pecado que llevamos dentro, aquí
sí que tenemos que intervenir,. ¿Cómo?Trabajando día y noche, hora tras hora, en todos
los momentos del día.
La oración
auténtica nos hace que la auto-observación de nosotros mismos sea sincera y
eficaz. Cristo nos da los instrumentos necesarios y María, la Virgen, nos ayudará en todo momento
siempre que acudamos a ella, como acudió el hijo pródigo al Padre.
Ruega por
nosotros, pecadores, ahora y en la hora de la muerte de ese ego, de
ese YO, que no es sólo que forme parte de mí, es que ese yo, soy yo. Por eso,
por estar tan arraigado es por lo que necesitamos ayuda tan alta, tan divina,
la ayuda de nuestro Padre que está en lo escondido y la ayuda de nuestra
divina madre interior. Dios Padre, Dios Madre, María, Jesús el Cristo, el
espíritu Santo, que con su divina energía tiene el poder de pulverizar todo lo
que le estorba al ser humano para llegar a Dios, para llegar a ser Hombre. Estos
son los que están esperando que les pidas para darte.
El ego o
pecado está en nosotros. No está fuera de nosotros. A veces nos engaña
haciéndonos sentir que está afuera y nos hace creer que nuestro interior está
libre de él, ¡MENTIRA COCHINA! . Desde nuestro interior, el ego, interactúa con
los distintos escenarios externos y el daño que produce se nos queda dentro. ÉL
nos maneja a su antojo y nos produce desequilibrio interior grave perdiendo la
armonía.
Se nos
enseña que es muy difícil amar a quien no se conoce es por eso que cuando más
conocemos a Cristo más le amamos.
Pero también
para derrotar a un enemigo hay que conocerle. Si queremos erradicar el ego o
pecado hemos de conocernos a nosotros mismos. Parece muy complicado pero esto también
es parte de su juego. Hace que nos parezca tan difícil para que se disipen las ganas
de llegar, incluso, a intentarlo.
Si
profundizamos en esto veremos que no es que nosotros tengamos el ego dentro, es
que muy dentro es el ego el que nos tiene a nosotros.
El ego es el
que dicta las normas de nuestra conducta que nos llevan siempre al error, a la
enfermedad del alma y, en gran medida, la del cuerpo. Por poner un ejemplo, es
él quien induce al fumador a seguir siéndolo aún arriesgando la salud del
cuerpo que es templo del Espíritu Santo.
En la auto-observación
de sí mismo, en la meditación, en la oración, en el esfuerzo, en el recuerdo de
sí mismo de instante en instante, en la sincera petición de ayuda a Dios
nuestro Padre, a Jesús el Cristo, a la Virgen María, al Espíritu Santo ( que es fuerza y fuego); aquí está la clave para llegar
a vaciarnos de nosotros mismos, es decir, de nuestros egos y pecados para que
así sea sólo Dios quien resida en nosotros.
Después de
un arduo trabajo, en el tiempo oportuno, llegará la gran liberación.
Tenemos la
enorme ventaja de no tener que trazar el camino para llegar a esta GRAN
LIBERACIÓN, no habríamos sabido hacerlo. Tenemos el camino ya trazado, sólo
tenemos que seguirlo y ya sabemos lo difícil que es. EL MAESTRO JESÚS EL CRISTO
en el evangelio nos habla de esta dificultad. En Mateo 7,13-14, nos dice:
..entrad por la puerta estrecha; porque ancha
es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los
que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva
a la vida y pocos son los que la hallan.
Por eso
cuando llega la Navidad veo como
representamos el nacimiento del Enmanuel en el portal de Belén. Obsevo las
figuras que representan a Jesús, José y
María, a los ángeles y también, los animales, la mula y el buey. Yo medito y en
forma de oración le digo al Señor: Sí mi
amado Jesús, el Enmanuel, quiero que nazcas en mí. Sé que hay animales en mi
interior, los egos, mis pecados, pero también allí está la Madre María, que
también es mi madre. Sé que me ayudará con su esposo el Espíritu Santo a
adecentar mi cuadra , mi establo para que TÚ, LA LUZ DEL MUNDO, pulverices a
esos animales que quieren hacerse dueños de alguien que sólo quiere ser de ti.
Purificación García


No hay comentarios:
Publicar un comentario