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lunes, 7 de marzo de 2016

sentencia : ¡abismo!


Y ocurrió que estando ya la humanidad en la incapacidad de continuar su existencia, habiendo llegado ya todos los seres humanos a una vejez sin retorno, una vejez sin esperanza ya que trás  ella  no había infancia. Los niños dejaron de existir. Nunca se habló ya de nasciturus ni de nacidos.Todo todo se tornó vejez y desesperanza, se tornó gris oscuro. El negro ya cubría gran parte del espacio tiempo de aquella terrible y desagradecida, desesperanzada y vieja humanidad.

Una realidad divinal se abajó a nosotros, una divinidad encargada de las existencias de las razas humanas.
Abajándose como sólo UNO lo había hecho antes  preguntó a lo que quedó de esa raza maravillosa y vital, sonora y polícroma, preguntó a la oscura vejez que poblaba el planeta tierra,  ¿qué habéis hecho?
Respondió la ceniza que era lo único que quedaba: ¡No hemos hecho nada! Nacimos, crecimos y envejecimos como viene siendo siempre. Luego continuamos creciendo y envejeciendo y ahora sólo envejecemos. Los primeros pasos de nuestra humanidad van desapareciendo y llego a creer que siempre ha sido así, que siempre hemos sido viejos.
¡No!, ¡siempre No!  ¡Siempre no hemos sido viejos!

Durante mucho tiempo hubo niños, infancia feliz, nueva oportunidad para la raza.
 ¿Dónde están ahora? ¡No lo sé!. Hace mucho tiempo que dejaron de estar.

¿Pero por qué? ¿qué hicisteis?.. No hicimos nada. La semilla se acabó y eso nos trajo hasta aquí.

Pero ¿cómo pudisteis acabar con la semilla?.

Verás, divinidad venida de arriba, yo te pregunto ¿qué hace falta para que la semilla exista para siempre? 
Es muy fácil, hace falta que sembrarla.
¿Dónde hay que sembrarla? En tierra buena. ¿Es que también has olvidado la parábola?

Pues bien divinidad, estuvimos muchos años jugando con la semilla, disfrutaba nuestro cuerpo viéndola aflorar ad extra;  hicimos de ese afloramiento al exterior el fin último. ¿ Por qué? Porque nos causaba deleite egoico. Una vez  fuera la tirábamos al estercolero.
Pero “raza desagradecida y perdida”, ¿y la tierra buena? ¿Acaso no hay entre vosotros alguien que haya querido sembrarla en el lugar creado para ello?

¡No divinidad! Nos gustó más el juego y en los últimos tiempos afloró una nueva fase dentro de este desorden,  comenzamos introducir la semilla en la cloaca humana en lugar de depositarla en el claustro provisto de todas las leyes cósmicas y de todos los instrumentos para la creación de un nuevo ser.
¿Cómo permitisteis que esto ocurriera? ¿Acaso no había nadie entre vosotros que se diera cuenta de lo que estaba pasando? ¿Acaso no hubo entre vosotros líderes que os hicieran entrar en razón? 
Si divinidad, los hubo y los asesinamos, acabamos con todos. Los líderes religiosos nos hablaban advirtiéndonos que esto, que hoy sufrimos, nos ocurriría.

¿Por qué no los escuchasteis? Porque antes de poder ni siquiera meditarlo, los líderes políticos sacaban una ley y, articulándola como un derecho muy humano, nos convencían sin demasiado esfuerzo.
Verás divinidad, los líderes políticos de aquella época gastaron ingentes cantidades de dinero en concienciar a los individuos, ya desde los primeros años de la escuela, que era un derecho muy femenino asesinar al ser que llevabas dentro y una vez asesinado vuelta a empezar, a concebir otro para hacer lo mismo.
También gastaron casi todo el presupuesto nacional en hacer ver que la sociedad podría sostenerse con todo tipo de familia y potenciaron la familia homosexual y no sabes cuánto se burlaban todos de la familia tradicional. Si una pareja, hombre y mujer, contaban varias decenas de años de feliz unión, eran vilipendiados por estos líderes de cieno que, así mismos, se llamaban políticos.

Divinidad, ahora sé que la semilla, en esta clase de sociedad, no llega a ver la luz para la que fue creada. Una luz que, bien trabajada, podría habernos hecho superiores.Una luz que hubiera llenado este planeta de multicolor, de inocencia, de infancia y , por ende, de esperanza de supervivencia con el horizonte de la eternidad. Pero nosotros decidimos jugar con ella y decidimos tirarla a una cloaca donde es devorada por las ratas, o a otra dónde es ella quien devora todo aquello con lo que se tropieza por no reconocer ese lugar como propio.
Haz lo que tengas que hacer, Divinidad.
Yo como divinidad, vine para intentar ayudar a que, al menos un pequeño resto de vuestra raza fuera lo suficientemente puro, armónico, inocente para iniciar la nueva oportunidad, la nueva raza, pero ya veo que ni un ínfimo resto existe. Así que serán otros los que sean el germen y semilla de LA NUEVA HUMANIDAD.
Pero divinidad ¿y nosotros?
Vosotros seguid vuestro camino, olvidaos de que podéis pensar por vosotros mismos, olvidaos de las claves que en vuestro interior puso la MAXIMA DIVINIDAD, EL INCOGNOSCIBLE, que me envió a mí. Apoyad a vuestros lascivos líderes políticos.Seguid por dónde ellos quieren que vayáis. Ya estáis muy cerca del abismo. Nadie os ha obligado a hacerlo. Vosotros habéis elegido. La sentencia se ha pronunciado. Y la sentencia es: ¡ABISMO!


Purificación García

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