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viernes, 14 de octubre de 2016

GRACIAS SANTA TERESA


La Virgen del Carmen
guía mis sueños
…. Anoche en ese momento entre la vigilia y el sueño y como ha de saberse estaba yo pensando mucho en Santa Teresa puesto que estamos celebrando triduo en su honor que hoy acaba y que mañana será su fiesta, como decía, andaba yo metida en estos pensares sobre ella.
Soñaba yo con las delicias que Dios le concedió alcanzar, las experiencias inmensurables para los que nos movemos en esta tierra. Cómo, a mi modo de ver, más por envidia que por defensa de principios eclesiales o espirituales quisieron ponerle tanto obstáculo, tanto trombo en esa arteria de divinidad que Dios mismo quiso establecer con ella.
Y la jerarquía de su tiempo no quería creerla, quería no ver a Dios que ella irradiaba y adjudicarle a otro, al cual me da miedo mencionar, la
                                                 autoría de tan plena experiencia.
 Y yo, entre dormida y despierta, le pregunté a TERESA ¿por qué te preocupas de lo que otros opinen si tú tienes la real experiencia? ¿Qué puede importante a ti que te crean o no te crean? si tú has visto la luz de Dios ¿Qué te importa que los que quieren ser ciegos no la vean?
A punto estuvo, la hoy santa, de que la inquisición la expulsara de su casa, LA IGLESIA.
Muy grande fue el sufrimiento, más grande era aún el consuelo que Dios le daba y al final de su vida decía con una paz reluciente de luz divina… Al fin , Señor, soy hija de la Iglesia.
Esto lo meditaba yo o quizá lo soñaba pero al despertar del otro día todo quedó claro en mi corazón, en mi alma y en mi cabeza. Cogí entre mis manos el libro del LAS MORADAS o EL CASTILLO INTERIOR y aunque hace mucho que lo toco, leo y releo, hasta hace bastante poco no he comenzado a degustarlo. Qué camino de perfección nos traza en ésta, su obra.
Qué profundísimas lecciones vitales para el alma que quiere, prescindiendo de esta vida, alcanzar la VIDA, LA QUE ES ETERNA y pregustarla ya aquí en la tierra. Todo el sufrimiento del mundo condensado en una pequeña gota vale la pena tragar con tal de tener de DIOS la mínima experiencia. Luego pensaba yo ¿Por qué puedo disfrutar de esta y las demás obras de SANTA TERESA? Y me respondí ¿acaso podría tenerlas entre mis manos si ella no hubiera pasado de este mundo al otro como hija de la Iglesia?
Entonces comprendí a la Santa, ella no se importaba, lo que le hacía palpitar de dolor era no poder compartir con los hermanos de todos los tiempos estas maravillas que Dios había hecho con ella.
Si hubiera pasado de este mundo siendo, no hija de la Iglesia,  toda su obra habría sido combustible de una gran hoguera y nosotros los que vinimos después, no habríamos podido alimentar nuestra esencia con este majar que sólo, a quien Él quiere, DIOS puede regalar. Y ahora caigo en la cuenta y por eso me atrevo a decirte con todas las fibras que sostiene mi ser y en amor tensas:
                               GRACIAS SANTA TERESA POR MORIR SIENDO HIJA DE LA IGLESIA.


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