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sábado, 5 de noviembre de 2016

QUIERO CAMINAR EN CRISTO POR LAS HUELLAS DE SAN JUAN DE LA CRUZ

Quise caminar en Cristo por las huellas de San Juan de la Cruz. No sólo quise, sino que ahora quiero parecerme a nuestro santo padre juan de la cruz porque sé que es un camino muy directo para llegar a  DIOS.  Y me puse manos a la obra.

Mi punto de partida fue  pedir perdón. Sí pedir perdón a Dios por toda la energía gastada en cosas vanas o superfluas en el mejor de los casos y no haberla multiplicado trabajando en y para Dios. Porque demostrado está que trabajar en Dios, muy al contrario de lo que ocurre en cualquier disciplina sujeta a las leyes físicas, no desgasta la energía sino que la multiplica y la transforma.

Tengo que continuar pidiendo perdón a San Juan de la Cruz, porque cuando me lo presentaron no le quise, no le amé ipso facto, tristemente me alejé de él, no sé si porque no le entendía a, o porque, al asomarme a su figura, vi la exigencia a la que se sometía cualquiera criatura que quisiere parecerse a él.

Apenas leí nada sobre él y, aún así, ese poquito lo hice por obligación. Era imprescindible aprobar el examen  que nos imponía el sistema. Aprendí algunas de sus letras e incluso creo que aprobé el examen. Hecho esto cerré con tanta resolución sus libros que hubieron de transcurrir algunas décadas  y unas experiencias de dolor de alto nivel antes de volver a él, a San Juan de la Cruz.

Mi disposición ante sus escritos cambió como cambia la larva en crisálida. Ahora nadie me obligaba desde fuera, no me obligaba el sistema, ni el gobierno, ni mi familia. Ahora la exigencia procedía de mi misma, de mi interior, de una pequeña llama que pedía poder crecer.

Por todo esto era imprescindible que antes de comenzar a conocerle y por lo tanto a amarle había que pedirle perdón por tanto tiempo de haberle ignorado.

Ya le he pedido perdón.

El siguiente paso sería conocer su obra que deja traslucir toda ella esa llama de amor viva que  quemándole a  él le hizo uno con DIOS.

Y así como él decía…. Buscad leyendo y hallaréis meditando , leí buscando algo que no lograría nunca encontrar sin meditación.

Pero él quiere desasirse de todo y en ello trabaja, incluso vino a morir en Úbeda aunque pudo elegir ir a Baeza porque allí tenía hermanos que le querían tanto que le harían la vida favorable pero él no quería contentos por eso vino a Úbeda porque sabía que allí tendría quizá más tormentos.  Pero claro viviendo y sintiendo como lo hacía San Juan de la Cruz imagino que acogería cualquier tormento con tanta paz  que su semblante reflejaría sólo amor no amargura.

Y yo que quería imitarte fray Juan reconozco que actúo de forma contraria a la tuya. Tú evitando los contentos te fuiste a vivir al convento de Úbeda y yo voy con frecuencia a ese mismo lugar porque allí mi ser rebosa contento. Siento en mi interior que formo parte de allí, como si siempre desde el inicio de los tiempos hubiera sido esa mi casa. Cuando estoy allí adorando a Cristo Eucaristía, cierro los ojos y puedo verte a ti, Juan de la Cruz, exhalando ese auténtico aroma de Cristo que se desplaza danzando a todas las celdas y habitáculos del lugar y una vez inhalado ese mismo perfume me urge abrir los ojos para poder contemplar con los sentidos más primarios esa llama que no sólo no se extingue sino que impregna de amor a todo el que la mira.

 Así decía Fray Juan:…  El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda, sin dejar nada para sí.

Si queremos que Dios llene todo nuestro ser, si queremos que Dios nos inunde por completo no podemos dejar nada de nosotros dentro porque entonces ese espacio no podrá ser llenado por Dios. Si quiero llenar una botella toda entera de agua ésta  ha de estar vacía porque si le dejamos algo de cualquier otro líquido ya no podrá ser completamente de Dios.

Gracias Dios. Gracias San Juan de la Cruz.



Purificación García.

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